Ahá, te lo advertí mi pequeño insaciable. [̲̅=̲̅̅]

martes, 5 de enero de 2010

Adios.

En un puto cuchitril me has dejado, me has abandonado con la esperanza de que alguien me encuentre? O quieres verme cada día, aunque sepas que estaré sufriendo, que no te quiero me entiendes? Sacame de este asqueroso sitio, dejame en paz joder! Es imposible que no entiendas nada de lo que te digo. Recuerda, todo ha terminado, deberías olvidarme.
                                                                                      Raquel Otero.

martes, 29 de diciembre de 2009



Todos los días subía y bajaba en el ascensor de mi piso un millon de veces, nunca había nada estraño, se abrían las puertas, entraba, marcaba el número seis, las puertas se volvían a abrir y salía, todos los días igual. Un día lo llamé, no daba subido y pensé que estaba estropeado, cuando llegó, las puertas tardaron en abrirse, al subirme las puertas se cerraron de golpe, una amiga de la que yo llevaba muchos años enamorado se subío en el quinto piso,las puertar volvieron a tardar en abrirse. En ese momento empecé a asustarme un poco, la verdad. Ella se subió y me saludó, las puertas se cerraron muy fuerte y el ascensor comenzó a bajar muy rápido, en el cuarto piso se paró, notamos como si las cuerdas se rompiesen y no hacíamos más que bajar y bajar, yo pensé que en ese momento  ibamos a morir pero aquello no tenía fin. Las puertas se abrieron denuevo , una luz brillante nos cegó y mareados salimos del ascensor, no conocíamos ese sitio, tenía muchisimos colores, las paredes estaban pintadas cada una de un color  diferente y al fondo una puerta abierta, entramos allí y era como un nuevo mundo,ahora aquello era nuestro secreto, cada tarde ella y yo bajabamos allí y nos pasabamos la tarde jugando en nuestro nuevo y colorido mundo.
                                                                                                                   Raquel Otero.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Primer toque, pii.
segundo toque, pii.
tercer toque, pii.
cuarto toque, pii.
(contestador) "deje su mensaje despues de la señal, piiiii."
-A las nueve en la playa.

Una fría brisa envolvía mi cuerpo, probocandome a su vez un fuerte temblor.Las olas chocaban incansablemente contra las rocas. La arena estaba húmeda y la playa totalmente solitaria. Miraba una y otra vez al reloj, faltaba un quarto de hora para las nueve. Unicamente pensaba si ella abria escuchado mi mensaje, o si en cierto modo no quería acudir a nuestro encuentro. Solo faltaban dos minutos para las nueve, pero el tiempo corria a camara lenta.
Divisé una sombra a lo lejos, que poco a poco se iba acercando hasta poder deducir que era la silueta de una mujer, podía ser ella. Me sobresalté cuando frente a mi estaba, no me dejó hablar.
-No me esperes más querido.
Tras estas plabras, su bella silueta se desvaneció.     
                                                                                                                Raquel Otero.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Tú me la has cambiado.


Me encanta escuchale decir, "pensé que ibas a cambiar mi tranquila vida, y que tendría que dejarte ya que me agobiaría.. ahora sé que me la has cambiado, pero con varias escepciones en cuanto a lo que pensaba.. no estoy agobiado y no puedo separarme de ti, cuando te vas o me voy, me dan ganas de correr detrás tuya o en el otro caso regresar a donde estás.          Te quiero."
                                                                                                            Raquel Otero.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ahí es.


Precisamente fué ahí donde te vi casualmente por primera vez, fué ahí donde te conocí y donde por primera vez me enamoré. Ahora es ahí donde la maldita verguenza me lo impide todo. Una mirada valdrá más que mil palabras...



                                                                                     Raquel Otero.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Welcome, my love.


Has venido de la noche a la mañana sin apenas decirme nada, sin explicarme tu ausencia durante tanto tiempo. Ahora pretendes que te perdone, que olvide todo lo sucedido, sabes perfectamente que te quiero y siempre te quise, tendré que mentirte aunque lo veo casi imposible,  tu siempre has sabido si mentía o no, me conoces demasiado y tambien sabes que tu has sido una droga para mi, siempre, incluso cuando no te tenía.
Ese tiempo fué inolvidable, pero ahora tengo que recapacitar, pensar si estaré mejor contigo o sin ti, aunque crea que eres lo peor para mi, no soy capaz de decirlo, no soy capaz ya que te quiero con locura y quiero estar contigo siempre, cuando me separo de ti siento que me falta algo, que una parte de mi no está conmigo y esa parte eres tu.  No, Si.                                                         Raquel Otero.


viernes, 11 de diciembre de 2009

Dos ríos que se juntan en su destino.

Semidesnuda se arrastraba sobre una gran tela negra, miedo me daban aquellas lágrimas, yo, junto a la ventana espectante, todo lo miraba y sin perderla de vista asumía que a ella algo grave le pasaba. Su pelo parecía revuelto, creía ver caer una gotas líquidas de sus ojos, su rostro estaba palido y en cuanto a la ropa apenas tenía y lo poco lo tenía roto. Lleno de asombro y pasmado junto a la ventana observaba aquella escena como si de una pelicula se tratara. Depronto parecía estar nerviosa, el cuerpo le temblaba y gritaba, la boca la tenía abierta y de sus ojos ya no solo bajaban gotas, aquello parecían ríos con mucho cauce, alguien la agarró del pié y se la llevó, yo, como un loco, me arrimé al borde de la ventana, pero apensa conseguí ver nada, alguien se la llevaba, ella se resistió un breve tiempo y depronto se inmovilizó, una raya roja se delizaba consiguiendo  fundirse con la hermosa tela negra y apenas se miraba, ella allí quieta, tirada y desamparada se quedó.                                                                             Raquel otero.

        

domingo, 6 de diciembre de 2009

Recuerdos mal llevados.


Al sumergirme, la vida se me pasó por delante. No pude contenerme y salí a la superficie, respiré muy deprisa, estaba alterada y el corazón me latía a la velocidad de la luz. Transcurridos unos minutos consegui relajarme un poco y lo intenté denuvo, una sensación fría recorrió mi rostro, el agua parecía unas grandes manos que me agarraban impidiendome flotar y el poco aire que había en mis pulmones hacía lo posible por inspirar, cada vez me ahogaba más y más... denuevo imagenes y recuerdos flotaban a mi alrededor. Al abrir los ojos solo veía recuerdos, unos recuerdos que me hacía recapacitar y pensar si debía hacer lo posible por luchar o dejarme llevar, así sin más.
                                                                              Raquel Otero.


sábado, 28 de noviembre de 2009

La fugacidad de la vida.



Esa mañana sonó el telefono muy temprano, nisiquiera nos habíamos levantado.”Si, diga?”. Una mala sensación recorrió mi cuerpo, algo no iba a salir bien. Su voz no era constante, tartamudeaba en algunas ocasiones y eso hacía que un nerviosismo tremendo recorriera mi cuerpo. “No te preocupes, enseguida voy” tras esas palabras me levanté de la cama, estaba vistiendome cuando colgó el telefono. Se acercó al armario y de puntillas consiguio coger una bolsa que contenía la vieja maleta. Inmovilizada y sin saber que hacer tartamudée “que pasa cariño?”unas absurdas palabras hicieron que no pudiera contener mis lagrimas y una tras otra se escaparon de mis ojos para deslizarse por mi rostro. No quería preocuparle asique me limpie las lagrimas con la manga de la camiseta. Con un fuerte golpe la puerta se cerró, “no porfavor” todo me daba vueltas, apenas miraba pero conseguí salir por la puerta y subirme en el coche.”Pensabas irte sin mi? Que pasa, contestame porfavor” Era como si no hubiera escuchado nada, parecía enfadarse cada vez que hablaba, asique me calle y me até el cicnturón. “Si, pensaba irme sin ti, nos dirigimos a la estación, me voy cariño, lo siento deberas, pero tengo que marcharme” No entendía el significado de esas palabras, no me decía lo que estaba pasando y eso me estaba llevando al tal estremos de notar como si estuvieran arrancandome media parte del corazón, no podía más y rompí a llorar.. No volvió a decir nada más, el silencio incomodo permaneció entre nosotros hasta llegar a la estación, detuvo el coche, sacó las llaves y en el bolsillo de mi cazadora las metió, me giró la cara lentamente, me limpió las lagrimas y me besó con tal presión que me dió la sensación de que ese era nuestro final, no podía soportar tal presión sin saber que iba a pasar despúes, pero si pudiera no me hubiera separado jamás, si pudiera hubiera pausado el tiempo en ese momento. Me derrumbé, el corazón latía cada vez más deprisa, era como si cada latído que daba me doliera aún más. Me besó denuevo me soltó y salió del coche, salí corriendo y lo agarré, lo agarré sin saber que hacer sin saber que decirle porque eso hizo que se detubiera. “te suplico que no te vayas, porfavor no me avandones, no me dejes porfavor” Esas palabras hicieron que una lagrima bajara por su rostro, pero se la limpió rapidamente. “No te hagas el fuerte porfavor, no, no sin antes esplicarme que es lo que ocurre” “no te puedo decir nada cariño” me soltó y aceleró su paso, ya entrando en la estación se detubo, esperó me agarró y me besó, “recuerda, tu te quedas con mi alma, volveré a buscarla entonces o la encontraré abandonada o estarás junto a ella y os recojeré para abrazaros y no soltaron jamás, te lo prometo, pero ahora intenta ser fuerte, se que esto duele y me doy cuenta que realmente me quieres, cuando vuelva deseo que estés junto a ella, ahora ya la tienes” tras verlo subiendose al tren, las piernas me flaquearon y me caí al suelo, no podía parar de llorar ni de recordar sus palabras, porsupuesto que iba a estar junto a su alma cuando regresara..ahora lo único que deseaba era volver a verlo en nuestro encuentro, que pasara el tiempo. Alguien me levantó y me sacó del andén. Pasaron seis meses, siete y el no regresa, ahora sigo esperandolo y conmigo su alma y un regalo. Todas las mañana me las paso en la estación esperandolo, dia trás dia sigo esperandolo, deseo ese encuentro, y espero que el tiempo se acelere y regrese, ahora mismo somos tres, todas las mañanas le cuento un cuento, el cuento de sus padres un bello cuento, le esplico que deseo que vuelva antes de que este regalo que yo llevo dentro se desenvuelva y el mismo pueda presenciar la llegada de ella, una hermosura, una belleza.
                                                                               Raquel Otero.


Edward y Bella.


-Y así fué como el león se enamoró de la oveja... 
-Que oveja tan estúpida 
-Que león tan morboso y masoquista.